Una noche mágica para Tunja, así vivímos la Segunda Noche de Museos
Una noche mágica, tuvimos el privilegio de recorrer las calles de Tunja durante la Segunda Noche de Museos, una experiencia que aún llevamos vibrando en el corazón. Desde las primeras luces de la tarde supimos que algo especial ocurria en la ciudad: tunjanos y visitantes nos dispusimos a redescubrir nuestra identidad cultural al compás del arte, la memoria y la alegría colectiva.
Eran 26 puntos de encuentro cultural dispuestos a lo largo y ancho de nuestra ciudad: desde el Terminal de Transporte, Juana Velasco de Gallo, el Pozo de Hunzahúa, la UPTC, el Cementerio Central, todo el centro histórico… En cada rincón hubo un latido artístico que nos convocaba.
Caminar por Tunja esa noche fue como recorrer un gran escenario al aire libre. En algunas esquinas se levantaban grupos de danza, en otras un teatro íntimo, poesía, cuentería, performance, escultura, pintura y cestería como testigos del ingenio local. También circularon las chivas y limosinas, transportando público entre escenarios, creando un aire festivo y de expectativa.
Uno de los puntos más representativos el Pozo de Hunzahúa, aquel símbolo ancestral que guarda mitos y ecos de nuestra memoria muisca, rodeada por artistas que compartían sus relatos, su música y sus mitos.
La primera parada en la Casa del Fundador joya arquitectónica e histórica en nuestra Plaza Bolívar encontré otro remanso de emociones: sus muros hablaban con fuerza de nuestro pasado con demostraciones artísticas y música.
Cada espectáculo me sorprendía: contornos de luces, voces que emergían de la nada, instrumentos que llamaban a la emoción. Y al caminar, sentía que la ciudad misma estaba despierta, hablando por medio de sus artistas.
No faltaron los abrazos, las risas compartidas, los cafés improvisados en medio del fresco tunjano. Ver familias, amigos, vecinos encontrarse bajo el cielo nocturno fue de los recuerdos más cálidos. Una noche ideal para tomarnos un buen tinto bajo las estrellas, para conversar de historia y para perdernos en los pasajes del centro, guiados por la música y las luces.
La programación fue diversa y extensa: desde cuentería hasta danza, desde teatro hasta exhibiciones plásticas, recorriendo plazas, museos abiertos, calles íntimas. Fue un regalo para los sentidos y para el orgullo local.
Disfrutar de todo el talento local nos hace sentir orgullosos de los músicos que hicieron vibrar a los asistentes en el Parque Pinzón, cantamos en coro y disfrutamos de Yess and Friends. Sin duda una noche para disfrutar al máximo, y con programación para todos los gustos.
Al finalizar supimos que lo vivido esa noche trasciende una simple actividad cultural: es una reafirmación de nuestra raíz, de nuestro talento y de nuestra identidad. Como tunjana, me siento agradecida por esta apuesta al arte y al patrimonio. Que cada edición futura conserve esa magia, esa cercanía y esa capacidad de hacer latir a nuestra ciudad como un gran escenario vivo. Sin duda Tunja ciudad de Origen. Ahora esperamos por más encuentros culturales. Positiva es más.
OTRAS NOTICIAS
Paz, acción y convivencia
La cruz roja Colombiana, seccional Tunja, hace una invitación al voluntariado 2025
Es una oportunidad enorme, para recalcar la solidaridad y los valores que nos hacen humanos, las inscripciones van hasta el 28 de febrero, en la sede seccional Tunja, en la oficina de voluntariado se acti...
La Universidad de Boyacá cumple 45 años de contribución con la educación en Boyacá
Con acto protocolario desde las 9 de la mañana en el edificio 12 de la Universidad de Boyacá se llevó a cabo la celebración del aniversario 45 de la institución.
La emotividad se apoderó de los asistentes con la presentación de los fundadores Osmar Correal Cabral y la rectora Rosita Cuervo...